Cronología Farandulera de Lima
Amigos: Comparto remembranzas de Lima y su expresión dinámica de cambios expresada por Eduardo Arroyo, y como es pertinente acompañado con una hermosa y alegre música criolla, espero que lo disfruten... especialmente nuestros amigos que están fuera de Perú...
Sí, el viejo "Escarabajo" (no el autito Volkswagen) sino la discoteca que junto con el "Rincón de los Recuerdos" son las primeras en abrirse en el Perú allá por los años 60 en Nicolás Arriola cerca al cruce con la avenida Javier Prado, colindando con las sanisidrinas Percy's, Le Popol, Pepermint y otras más.
Corrían esos años de posguerra y Lima era más pequeña que ahora. No era la aldea de 1900 a 1945, que fue pasando de 100,000 a 500,000 pobladores tan ensalzada por
Luís Alberto Sánchez, ni la horrible de César Moro y Sebastián Salazar Bondy. Tampoco era la ciudad envuelta por los "apachurrantes años 50" sino una urbe influenciada por el espíritu del 60, considerada por muchos como la mejor década del siglo XX.
Los limeños han presenciado los cambios de política de los EE. UU. de Norteamérica tras la Segunda Guerra Mundial, la transformación sustantiva de nuestra sociedad de señorial a moderna y el paso de la Lima aristocrática a la Lima cosmopolita y andinizada, de "La flor de la canela" y "Viva el Perú y sereno", (ambos valses criollos de los años 50) así como el replanero "Yo la quería patita" de Mario Cavagnaro, al ingreso del rock y el huayno y hoy el hip hop y la tecnocumbia.
Desangrado nuestro campo y ante las rupturas entre las clases sociales que habían manejado el Perú estableciendo un orden discriminador e injusto, se desembalsaron huaycos migratorios hacia la costa y la capital peruana proliferando las barriadas. Lima pasa a tener 1'500,000 pobladores en los 50. A su vez, un sector de las viejas clases medias que habitaban en Magdalena, Pueblo Libre, Lince, Jesús María, allá por los años 60 se trasladarán hacia el Este, en una Lima en la que el Way East es señal de progreso y medidor del status social.
Así se pobló la zona de Córpac, limitada entonces por el zanjón de Bedoya y el aeropuerto de Limatambo. San Borja (siempre hacia el Este como referente) será uno de los distritos limeños emergentes en los años 70 así como Maranga (San Miguel) lo será hacia la Lima Oeste. Los ricachones se irían hacia los cerros del Este en busca de la calma que sentían perder, encontrándose paradójicamente en las afueras de Lima con las barriadas que proliferaban, sólo que en suelos de peor calidad.
El "Escarabajo" y el "Rincón de los Recuerdos" difundieron lo que la Nueva Ola anunciaba en el verano de 1960: en pleno furor de Elvis Presley y entrando a tallar los Beatles se difunde el rock en español cantado por Enrique Guzmán y los Teen Tops (Popotitos ), Johnny Tedesco, Billy Cafaro, Luisito Aguilé, Palito Ortega, César Costa. Entre los peruanos destacan Gustavo Hit Moreno, Pepe Miranda, Jimmy Santi, el mono Altamirano, Joe Danova, Jorge Conti, Pepe Cipolla así como Los Doltons, Los Sheins, los Seicos. El twist y Chubby Checker tienen su cuarto de hora alborotando el cotarro.
Lima se sofistica, deja de ser una aldea, se hace evidente el american way of life (supermarkets, discotecas, snack bars, productos importados, automóviles,
tiendas, TV, el Bowling, El Waikiki, la tabla hawaiana, las canciones playeras). Al lado del clásico chino de la esquina, la bodega del japonés, la paradita callejera ya se tiene un supermarket con música de fondo, no el huayno o la guaracha de la época sino música made in usa, de salón, Glenn Miller de fondo y violines de ensueño en un ambiente finamente ordenado.
Al lado de la fiesta de familia se tiene la discoteca como un lugar para bailar, aunque algunos muchachos de hoy parecieran volver a las reus o chupetas en casas o departamentos en donde se reúnen para la movida juvenil, sobretodo aquellos que no gustan de hacer cola o bailar tugurizados. El populorum andino tuvo su eje de reunión en el Coliseo Nacional de La Victoria que se cierra a fines del 70 en señal de que la hegemonía criolla en la capital no toleraba un lugar de encuentro andino, sin calcular que proliferarían nada menos que 7,000 clubes o asociaciones provincianas en Lima, además del club departamental que congrega a los principales, los mistis de la región, la high life, la gentita del lugar.
Miraflores se convirtió en la meca de diversión de las clases medias para acabar abrazados al dios Baco en La Herradura o la Costa Verde. La resaca se curaba en el Tejadita. La Herradura se convirtió en la frontera de desfogue de la colectividad juvenil de entonces así como multitud de bares del Centro (Palermo, Chino Chino, el Bar Zela, Versailles, El Gato Negro, La Llegada, Cordano, Queirolo, Campari, Su Casa en la Plaza Castilla, hoy Plaza Unión; San Carlos en La Victoria; el Wony en los 80; el "Venus" con sus copetineras, el Mokambo, el KH3 en la avenida Wilson y en la avenida Brasil el "Tinieblas".
Tanto que recordar y tan corta la memoria y el espacio que se me acaba. Ya el rock aparecido allá por el año 56 juntamente con la televisión habían revolucionado los gustos de la gente. Bill Halley y sus Cometas con su célebre "Al compás del reloj" abren el capítulo rockero y su bullicio contagia a la muchachada que baila como descosida en el estilo de la época.
El ICPNA vigente desde 1943 nos había familiarizado con el inglés y nos habían ablandado con los dibujos animados de Disney y Walter Lantz, de Archie y Torombolo en las high schools estadounidenses. Sin embargo, Centro América siguió acaparando los ritmos calientes a tal punto que hasta los boleros fueron aguarachados (Óyeme mamáaaaaa de Bienvenido Granda).
El rock llegó con toda su parafernalia: estridencia, conciertos, luces de colores, lo que se integra en la discoteca que crea un mundo artificial oscuro con luces, música a volumen, buen trago y todo el sensus se relaja y entra en eclosión, la bohemia se distiende y la vida es una tómbola.
Toda una concepción de vivir (moda de vestir, pelucasa, gestos, caminar sobrador sobre la punta de los pies como si tuvieras pie plano o rompiendo huevos) desafiaron el sistema interponiendo nuevos estilos: motocicleta, bluejean ( convertido desde entonces en una especie de epidermis juvenil azulina), chiclet rumiante, cigarrillo colgado de los labios, polo blanco, el cuello de la camisa o la casaca levantados, mechón en la frente y el peinecito siempre listo a alisar la peluca enderezada por supuesto que con gomina son rasgos de rebeldía, primera respuesta juvenil de posguerra al establishment.
El rock, ayer como hoy, fue música de protesta, nunca de aceptación de las cosas. Así crecía la muchachada de la época en la ciudad primada del Perú entre el mambo, el valse y el rock y los gobiernos de Odría, Prado, JMG de 1963, Belaúnde Terry y el Gobierno Militar del 68. A su vez, nacían San Martín de Porras, Comas, Ciudad de Dios. El proceso de andinización como el de norteamericanización se había iniciado a gran velocidad.
En los años 60, la mayor industrialización, si bien insuficiente, creció bajo el sistema de sustitución de importaciones que en el Perú quedó trunco. No pudo dar trabajo a la demanda de mano de obra que quedó como un ejército industrial de reserva viviendo en las cercanías a las fábricas y dedicado al comercio ambulatorio, en fin, la supervivencia difícil en la jungla urbana.
Los arenales fueron morada de miles de inmigrantes andinos. Su presencia cuestionó el proyecto político y el modo de hacer política en el país. Por su parte las clases medias ya organizadas políticamente en la Democracia Cristiana, Acción Popular y el Social Progresismo dejaron escuchar su voz con marcado tinte radical ante a la oligarquía dominante en la época.
Lima pasa de aldea a ser una gran conurbación que hoy se extiende de Ancón hasta Asia, que pasa por su boom miamizador. Hoy de centro a grandes subcentros, de una Lima y conos a varias Limas: la del centro Histórico, los viejos barrios de clase media y las cinco Limas (Norte, Sur, Este, Noreste y Oeste). Hay un centro y grandes periferias y como toda ciudad moderna, no sólo una gran centro sino varios de ellos.
Réquiem por el Escarabajo y el Rincón de los Recuerdos en una ciudad en que en la usanza internacional campean los centros Comerciales, malls, nuevo centro de reunión de la civilidad, mientras que la discoteca sigue siendo el point de encuentro de los bailarines, ya no de pequeñas discotecas como lo fueron el Percy's, el mismo Escarabajo y el Rincón de los Recuerdos sino de las grandes como el Kapital Sur (hoy la más grande de Lima allá en San Juan de Miraflores), el Kapital en Comas, las discotecas del boulevar de los Olivos.
Hay salsódromos en La Victoria como el Tumbao, Kimbara. Hacia el Oeste, la avenida La Marina nos comunica con el Callao destacando Plaza San Miguel y centros juveniles como el Marina
Park con sus discotecas Barzas, Chulo?s y otras a lo largo de la avenida de La Marina como el Midway, El Almacén, Feeling, Bakú, etc. etc. etc., (así como habla la muchachada de esta época).
Barranco sigue siendo un centro para la fauna divertida, punto de llegada de la chiquillada y muchachada un tanto mayor. Destacan además del bulevar de Barranco y los lugares de música para el recuerdo (el rock y las baladas de los 60), el Iguana Rana, antes Jijuna, el Wayo?s y Sargento Pimienta como El Dragón que ha abierto una sucursal en Punta Hermosa, point de esa muchachada estudiosa con ganas de divertirse con música ochentera.
En Punta hermosa destacan Happas, Home (música electrónica) y El dragón para mayores de 23 años. Es esa muchachada que no llega a Asia,se queda por Punta hermosa, Punta Negra y San Bartolo, en donde la vieja discoteca Huayco que paso a llamarse Producto Peruano hoy recupera gente como Bach, ha desaparecido el Kahunas e irrumpe el Peñascal Rockbar (también ochentero). En Asia, ese antiguo distrito que vive el boom de la miamización de la época contemporánea destacan las discotecas del bulevar de Asia (Juanito's y La Huaca).
Poco hay en San Isidro en donde los vecinos no gustan del bullicio ni de la expansión de sus cachorros obligándolos a migrar a otros lares. Miraflores tiene más aire integrador desde su Parque Kennedy, la calle de las Pizzas en el viejo San Ramón y sus conocidas discotecas Aura y Gótica en Larcomar, el Bier Hause y muchas que tienen efímeros cuartos de hora para pasar al reino del olvido.
Además de las discotecas, hay centros comerciales, cines, cafés, karaokes, pinbols, bares, pubs, cabinas de internet. El viejo Haití, hito generacional se mantiene al lado del McDonald, resistiendo en un duelo tradición-modernidad. No así el Bar BQ del Óvalo Gutiérrez, viejo hito de la clase media limeña en los sesenta y setenta que pasó a ser playa de estacionamiento del Wong del mismo óvalo. Signo de los tiempos.
Bares los de nuestro tiempo. Muertos el Palermo, el Chino Chino, el Bar Zela sigue desde los 30 el Juanito de Barranco, desapareció el Marcantonio, el único que trabajaba las 24 horas del día y que ahora tiene una desconocida sucursal en La Marina. Quilca es hoy la vanguardia cultural popular como el Queirolo. Se mantiene el Bolívar de los 20's con su Bolivarcito y su buen pisco souer, ya no más Botica Francesa, ni Oeschle, ni Scala Gigante, ni Monterrey, ni Tía ni, el viejo Sear's Roebuck de los años 50 que se tranforma en los 80 en Saga Falabella y Ripley, hoy reinas del consumismo de la vieja y nuevas clases medias de una Lima en permanente cambio y evolución. No más chino de la esquina, bodega italiana sino panadería, centro comercial, multimarket, shopping center, así en inglés, rasgos de estos años globalizados.
El antiguo señorito colonial hoy deviene en reggaetonero y hasta cultor del perreo. No más damas tocando valses vieneses de Richard Strauss padre e hijo en el Palais Concert allá por 1920 (entre Emancipación y el Jirón de la Unión), no más valses criollos en bajada sino huayno, en esta Lima de las mil caras, en la que Sonia Morales canta a dúo en Palacio de Gobierno con Alan García.
Del señorito colonial al criollo republicano, al niño goyito, al pituco pro norteamericano de los 50 al cholo (andino urbanizado), al achorado y hoy al perreador. Lima pues tiene otras caras, donde además de lo cosmopolita entra a tallar lo andino.
Ya no es sólo "Un mundo para Julius" ni "La huerta de mi amada", retratos que hace Bryce Echenique de la Lima de los 30 y 40 ni "Los jefes" y "Los cachorros" de Mario Vargas o su "Conversación en la Catedral", retrato de la Lima del 60 junto con Lima en rock, "Los inocentes" y "En Octubre no hay milagros" de Oswaldo Reynoso o los formidables cuentos de Sebastián Salazar Bondy y Julio Ramón Ribeyro.
Por ello, no podemos dejar la nostalgia de ver una ciudad en continuo cambio donde el viejo Escarabajo se fue, adios "Rincón de los Recuerdos". Nos queda el Haití, ya se fue el Bar BQ del Óvalo Gutiérrez, sobrevive el cine Alcázar remodelado y el Pacífico multidividido mientras el Metro es centro de catequesis religiosa, el Le París y el Colmena son antros de pornografía y el Tacna se defiende con películas hindúes.
De discotecas en San Isidro y Miraflores a la fauna barranquina de los sesenta, para hoy pasar al Megaplaza, al complejo Vicky en la Lima Norte y el Kapital en Comas, el Boulevar de El Retablo, el Boulevar de Los Olivos; Kapital Sur en San Juan de Miraflores (la más grande de la ciudad) y la avenida La Marina con lo suyo; en el Noreste la zona de Zárate y Chimú y San Juan de Lurigancho, el distrito más grande del país. Son las discotecas espacios en los que la muchachada de la hora actual vive su juerga, la juerga es el presente, juerguéate que no sabes que habrá mañana, el presentismo.
Cafés sanotes como el Bohemia, el Café Café, el Café Olé, Café Z, o las cadenas de Starbucks o Dunkin Donuts. En suma en este recuento rápido, Lima tienen más discotecas en un mundo
cambiante que va de Ancón a Asia , tiene más cafés y centros comerciales como lugares de encuentro de la civilidad. Mundo sofisticado de los Shopping Centers (así en inglés), de malls, de mini markets, de multimarkaets y grifos gigantescos.


Saludos y un brindis por Lima
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